El monitoreo tradicional se centra en métricas básicas, pero la observabilidad busca entender el comportamiento interno de los sistemas. Combina métricas, logs y trazas para ofrecer una visión completa de lo que ocurre en tiempo real.

Esto permite identificar no solo que algo falló, sino por qué ocurrió. En arquitecturas distribuidas y microservicios, esta capacidad es fundamental para resolver problemas complejos.
Implementar observabilidad mejora la toma de decisiones técnicas y reduce el tiempo de resolución de incidentes. Es una evolución natural del monitoreo clásico.













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