Una red Wi-Fi mal configurada puede ser un punto de acceso fácil para atacantes. La seguridad inalámbrica es esencial tanto en hogares como en empresas.

El uso de cifrado robusto, contraseñas fuertes y segmentación de red reduce riesgos significativamente.
Además, limitar dispositivos y actualizar firmware evita vulnerabilidades conocidas.
La seguridad Wi-Fi no termina en la instalación inicial, requiere mantenimiento continuo.
Auditar redes periódicamente ayuda a detectar configuraciones débiles.













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