Reducir el gasto tecnológico y reducir el consumo energético pueden parecer objetivos diferentes, pero cada vez están más relacionados.
Aquí surge una combinación interesante entre FinOps y Green IT.
Una infraestructura cloud que consume recursos innecesarios generalmente también genera costos innecesarios y un consumo energético mayor.
Por ejemplo, mantener servidores sobredimensionados funcionando las 24 horas significa pagar por capacidad que posiblemente no se utiliza.
Pero también significa consumir energía para mantener esos recursos disponibles.
Las estrategias de optimización pueden atacar ambos problemas simultáneamente.
Algunas medidas incluyen:
- Apagar recursos fuera del horario necesario.
- Ajustar automáticamente la capacidad.
- Optimizar cargas de trabajo.
- Reducir almacenamiento innecesario.
- Elegir regiones cloud eficientes.
- Mejorar la utilización de servidores.
- Automatizar escalamiento.
Esto está dando lugar a nuevas métricas que buscan analizar no solamente cuánto cuesta una carga de trabajo, sino también cuál es su impacto energético.

Para las organizaciones, esta información puede ayudar a tomar decisiones más completas.
Una arquitectura puede ser económicamente barata, pero tener un consumo energético considerable. Otra puede costar ligeramente más y ser mucho más eficiente.
La decisión debería considerar ambos factores.
Esta convergencia será especialmente importante conforme aumente el uso de inteligencia artificial, cuyos requerimientos computacionales pueden ser considerablemente altos.
Tip Winxgo
Cuando optimices una infraestructura cloud, pregunta siempre dos cosas: ¿cuánto estamos gastando? y ¿cuántos recursos estamos consumiendo realmente?
¿Crees que las facturas cloud deberían mostrar también una estimación del impacto energético de los servicios utilizados?














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