La privacidad en línea empieza con pequeños hábitos: revisar permisos de apps, limitar rastreo publicitario y usar navegadores enfocados en privacidad. Muchas filtraciones ocurren por exceso de permisos innecesarios.

También es recomendable separar correos personales de registros temporales y evitar iniciar sesión con redes sociales en todos los servicios.
Tip extra: revisa mensualmente los accesos conectados a tu cuenta principal. Muchas sesiones antiguas permanecen activas sin que el usuario lo note. ¿Qué hábito de privacidad crees que te falta mejorar?













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