La red Wi-Fi doméstica suele ser uno de los puntos más olvidados en ciberseguridad. Cambiar la contraseña por defecto del router, usar WPA3 o WPA2 y actualizar el firmware son pasos esenciales para reducir vulnerabilidades.

También conviene cambiar el nombre de la red para evitar mostrar datos personales y desactivar WPS, ya que este método puede ser explotado con relativa facilidad. Separar dispositivos IoT en una red de invitados es otra excelente práctica.
Tip importante: reinicia y actualiza el router al menos una vez al mes. Muchos ataques se aprovechan de firmware obsoleto. ¿Hace cuánto no revisas la seguridad de tu red doméstica?













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