Las grandes plataformas tecnológicas operan a escala mundial, pero las leyes siguen siendo nacionales. Esto genera tensiones regulatorias. ¿Quién define las reglas cuando una empresa tiene usuarios en cientos de países?

La gobernanza digital requiere cooperación internacional. Normativas sobre datos, competencia y contenido deben armonizarse sin sofocar innovación.
El desafío es construir marcos flexibles que protejan derechos y fomenten desarrollo tecnológico.
El futuro digital dependerá en gran medida de cómo se resuelva esta compleja relación entre empresas globales y estados soberanos.











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