Herramientas digitales hoy redactan textos, generan análisis y sugieren decisiones. Esta automatización cognitiva incrementa eficiencia, pero también puede reducir el ejercicio del pensamiento independiente.

Delegar tareas repetitivas es positivo. Delegar completamente el razonamiento puede debilitar habilidades críticas. El equilibrio radica en usar tecnología como apoyo, no sustituto total del juicio humano.
La formación profesional del futuro deberá enfatizar pensamiento estratégico más que memorización.
La tecnología amplifica capacidades, pero no debería reemplazar la reflexión consciente.














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