Gestionar usuarios correctamente evita accesos indebidos y protege información sensible. Un mal control puede derivar en brechas de seguridad.

Asignar permisos mínimos necesarios es una práctica fundamental en cualquier sistema.
La rotación de contraseñas y la eliminación de cuentas inactivas reducen riesgos.
Además, facilita auditorías y cumplimiento normativo.
Una buena gestión es sinónimo de orden y seguridad.













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