La productividad ya no se mide solo por cuánto se trabaja, sino por cómo se trabaja. La automatización inteligente combina procesos automáticos con análisis de datos y toma de decisiones asistida.

Esto permite que las personas se enfoquen en tareas de mayor valor. No es hacer más por cansancio, es hacer mejor con apoyo tecnológico.
La verdadera productividad surge cuando la tecnología potencia la capacidad humana, no cuando la sustituye sin sentido. Entender este equilibrio es esencial para el futuro del trabajo.














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