Depurar código es parte esencial del desarrollo, pero muchos lo hacen de manera improvisada, agregando prints sin estructura. Las trazas inteligentes permiten visualizar comportamientos completos del sistema y detectar errores imposibles de encontrar con métodos tradicionales. La clave es registrar lo suficiente para entender el problema, pero no tanto que se vuelva ruido.

Comienza implementando logs estructurados en formato JSON. Esto facilita análisis automatizado y permite correlacionar eventos. Etiqueta tus trazas con información de módulo, función, timestamp y nivel de severidad. Luego, usa herramientas que permitan visualizar las trazas en tiempo real, como dashboards o sistemas de observabilidad.
Al depurar, identifica patrones: ¿el error ocurre cada cierto tiempo? ¿Solo bajo carga? ¿Es secuencial o aleatorio? Las trazas bien organizadas revelan la ruta exacta del fallo y reducen horas de búsqueda. Finalmente, elimina trazas innecesarias una vez resuelto el problema para mantener un entorno limpio.
Tip extra: coloca trazas en puntos que verifican supuestos; cuando un supuesto falla, aparece el bug.
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