La virtualización ofrece flexibilidad, pero también crea la falsa ilusión de recursos infinitos. El error más común en empresas pequeñas es dimensionar máquinas virtuales con exceso de CPU o RAM “por si acaso”, lo que deteriora el rendimiento general. Una estrategia realista debe basarse en cargas históricas y métricas de uso, no en suposiciones.

Empieza midiendo picos de consumo durante un mes. Observa qué servicios realmente necesitan crecimiento y cuáles solo consumen recursos por mala configuración. Después, crea perfiles estándar de VMs con límites claros, evitando la tentación de asignar recursos ilimitados. Implementa reglas de prioridad y reserva para servicios críticos.
Tip extra: reduce las VM zombie; liberar esos recursos mejora el rendimiento al instante.
¿Qué hipervisor usas actualmente y qué tan saturado está tu host principal?













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