En la economía actual, los datos se han convertido en uno de los activos más valiosos. Sin embargo, tener acceso a grandes volúmenes de información no garantiza comprensión. La alfabetización de datos implica la capacidad de interpretar, analizar y cuestionar cifras antes de tomar decisiones. No se trata únicamente de saber leer gráficos, sino de entender qué representan, qué omiten y bajo qué contexto fueron construidos.

Las organizaciones que basan sus decisiones en datos sin análisis crítico pueden caer en conclusiones engañosas. Los números pueden confirmar hipótesis equivocadas si se interpretan sin rigor. Además, los datos no son neutrales: dependen de cómo se recolectan, qué variables se consideran y qué preguntas se formulan.
A nivel individual, desarrollar esta competencia permite evaluar estadísticas en medios, comprender tendencias económicas y evitar la manipulación informativa. En un entorno donde las cifras se usan como argumento de autoridad, la capacidad de analizarlas con criterio se convierte en una herramienta de autonomía.

La alfabetización de datos no es exclusiva de analistas o científicos. Es una habilidad transversal que fortalece la toma de decisiones en cualquier ámbito. En la era digital, comprender los datos es comprender el entorno.














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