Buscadores antes de Google

Hoy Google es sinónimo de búsqueda en la web. La gran G con su servicio inicial responde una media de 100.000 millones de consultas al mes. 40.000 cada segundo. Y nadie duda de su hegemonía.

A pesar de los problemas que ha podido acarrear de privacidad, Google domina el mercado de los motores de búsqueda con más de un 90% de cuota en todos los países excepto China y Rusia, donde el contexto político hace que sean herramientas locales como Baidu y Yandex las dominadoras.

El liderazgo de Google en el sector ha hecho que sea su propia publicidad y la que sirve en internet la que dé al gigante casi el 90% de sus ingresos a pesar de toda la diversificación que ha llevado a cabo en los últimos años.

Sin embargo, hubo un tiempo en el que Google no era el gran conserje y amo de internet. Ni mucho menos. Desde el comienzo de las 3W se buscó una fórmula para intentar rastrear y ordenar toda la información que poco a poco iba añadiéndose a la red, hasta resultar ingente. Esta es la historia de los buscadores de internet antes del nacimiento de Google en 1998.

Hablar del origen de los buscadores es hacer lo propio de la misma web. Tim Berners-Lee, considerado el principal padre de la World Wide Web en 1989 mientras trabajaba en el CERN en Suiza. Utilizó una tecnología llamada Protocolo de Transferencia de Hipertexto (HTTP) que transmitía datos a través de TCP/IP, lo que hace que todas las URLs comiencen con “HTTP”-ahora añadida una ‘S’- hasta el día de hoy. Para facilitar la interfaz con HTTP, Berners-Lee construyó el primer navegador web del mundo, también desarrolló el lenguaje HTML para formatear el contenido basado en texto, a partir de lenguajes que ya se habúan puesto a prueba en el CERN. Para Berners-Lee, la tecnología debía ser de libre acceso, sin patentes ni derechos de autor, para que sea accesible a todos.

Pioneros académicos: de Archie a Aliweb

Archie, construido en 1987 en la Universidad McGill, se considera el primer buscador de internet, aunque en realidad fue diseñado para buscar archivos en (servidores FTP), y no para contenidos en las páginas webs.

Espacio del anunciante

W3Catalog (originalmente llamado “Jughead”) fue lanzado más tarde en septiembre de 1993 por Oscar Nierstrasz desde la Universidad de Ginebra, y este sí que podemos llamarlo el primer buscador como lo que entendemos ahora. W3 tomaba en su mayor parte las listas/catálogos existentes de las páginas web y las hacía buscables en un formato estandarizado.

Ya de forma más abierta, Aliweb (Archie Like Indexing for the Web) es ampliamente considerado como el primer motor de búsqueda de la web. Lanzado en noviembre de 1993, Aliweb permitió a los webmasters enviar sus páginas web e introducir las palabras clave y descripciones pertinentes para que estas páginas fueran encontradas. Sin embargo, el motor de búsqueda quedó en gran parte olvidado, ya que los usuarios de Internet de entonces seguían prefiriendo navegar por los sitios web utilizando directorios, listas y catálogos como DMOZ.

El gran desembarco: Excite, AltaVista y Yahoo!

Dos años después del nacimiento de Aliweb, los motores de búsqueda se convirtieron en el método habitual por el que los entonces llamados ‘internautas’ iniciaban su navegación. Excite y AltaVista, ambos lanzados en 1995 abrieron un camino cuyo miembro más significativo fue Yahoo, compañía en origen fundada por Jerry Yang y David Filo.

Yahoo! comenzó como un directorio web tradicional y luego lanzó su motor de búsqueda en 1995. Yahoo!, hasta la llegada de Google, fue el gran dominador, aunque consiguió su dominancia gracias a la adquisición de empresas más pequeñas -consiguiendo su tecnología de búsqueda- y rondas de financiación. El gigante, que después amplió su negocio a portales, servicios y muchas otras cosas, acabó después en una situación comprometida que se cerró con la venta de la compañía por parte de Verizon en 2016 por un valor muy inferior al que llegó a tener.

Durante aquellos años de finales de los 90 importantes inversiones que respaldaron compañías como Yahoo, AltaVista y Lycos, sitios deficitarios pero que cada vez acumulaban más y más visibilidad.

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